Cómo procesar una noticia devastadora y una nueva realidad

Mientras la mayoría está enfocada en despedir un año viejo, con todos los preparativos y la ilusión para un nuevo comienzo, recibo una llamada en la cual me decían que mi hermano había fallecido. Esto fue el 30 de diciembre del año 2015.

Apenas unas horas antes había hablado con él donde todo estaba bien, la despedida fue un hasta luego que se convirtió en un adiós para siempre. No es nada fácil y además impactante.

El ser optimista ha sido de ayuda y el poder permitirme sentir lo que estoy viviendo también lo ha sido. El negar lo que sentimos causa más dolor. La partida de mi hermano no lo tomo como una derrota. Acuérdate que forma parte del proceso de la vida, no nos quedamos para semilla, todos vamos a morir, ¿cuándo? no lo sabemos. Dios, El Universo como lo quieras llamar tiene todo listo para nosotros.

Aquí lo que se extraña es su parte física porque él siempre estará en mis recuerdos y termino de convencerme que somos seres de luz, que venimos con un traje, un cuerpo, que nos protege para cumplir nuestra misión.

Por alguna razón nos olvidamos cuál es y nos distraemos con lo externo porque siempre pensamos que nuestras herramientas las encontramos afuera y no dentro de nosotros mismos, que es donde siempre han estado.

Desde la tristeza de mi pérdida les digo como siempre que  te trates con cariño, date la oportunidad de afligirte. Siempre escuchamos decir de otros “no llores”, pues aquí les digo que lo hagan en total libertad, las veces que sean necesarias, los días y meses, el gritar, el enfadarte, todo es permitido en este caso, ponernos una capa de hierro y esconder todas nuestras emociones no es bueno y por consecuencia a la larga repercute en nuestro cuerpo.

No te juzgues, en estos casos surgen infinidades de preguntas y reclamos, ¿por qué no pase más tiempo con él? ¿Por qué se fue y no se despidió de mí? ¡Pero si yo hablé con él y no me dijo nada! Todo esto te aumentará la culpa y la pena.

No utilices esta excusa para no querer continuar con tu propia vida, hay quienes hasta quisieran también irse con ellos. No permitas que esto te pase.

En tus momentos de oración, meditación pídeles que te ayuden a superar este proceso, habla con ese ser que ya no está a tu lado y cuéntale cuanto lo amas, dile que lo perdonas y que te perdone, que lo liberas y también libérate tú. Que te ayude a salir adelante de tu proceso con amor.

Para mí una de las claves en estos casos es la aceptación, cuando te haces consciente de lo que está pasando con amor, ahí comienza el primer cambio en tu vida. Como dijo Lao-Tsé: “El viaje más largo comienza con un paso”.

Así como los bebés aprenden a caminar pasito a pasito, aquí es algo parecido, poco a poco surgirán los cambios en tu vida, obvio el dolor no se irá de la noche a la mañana, como dice el dicho, no se puede tapar el sol con un solo dedo. Confía en ti mismo y en tu potencial.

El duelo se dice que dura más o menos un año, de ahí depende lo que decidas con tu vida. Desde mi experiencia para todos aquellos que están viviendo una situación similar les puedo decir que siempre hay una esperanza, una luz, una salida al dolor.

Yo me permito vivir mi dolor, aunque decido continuar con mi proyecto y crear la vida que quiero. ¿Y tú que decides? Siempre recuerda ¡Tú ya puedes lograrlo!