Estás tan ocupado con tu propio mundo en que vives que no te das cuenta que en tu interior tienes una voz muy sutil que te habla pero no la escuchas, por el mismo hecho de estar en piloto automático. Solo puedes sentirla cuando estas alineada contigo misma y el universo; cuando esto sucede yo lo llamo sincronización.

Se le llama intuición, según la enciclopedia libre Wikipedia: al conocimiento que no sigue un camino racional para su construcción y formulación, y por lo tanto no puede explicarse o, incluso, verbalizarse.

El individuo puede relacionar ese conocimiento o información con experiencias previas, pero por lo general es incapaz de explicar por qué llega a una determinada conclusión o decisión.

Las intuiciones suelen presentarse más frecuentemente como reacciones emotivas repentinas a determinados sucesos, percepciones o sensaciones que como pensamientos abstractos elaborados y muy relacionados con las creencias e ideologías.

Un día estaba hablando por teléfono con mi amiga María y en la conversación tocamos el estado de salud de una amiga en común, Sarah. Le decía a María tengo que llamarla pero siento que no es el momento para hacerlo, ya llegará y lo haré, y nos despedimos como de costumbre.

Sarah estaba esos días haciéndose chequeos médicos, donde también le dirían cuando empezaba con su tratamiento de quimioterapia. A todas estas yo para no ser imprudente y darle su espacio, esperaría el momento para llamarla y preguntarle como estaba. Mi apoyo siempre lo tuvo y ella lo sabía.

Esa misma tarde que pensé que debía esperar para llamarla, yo disfrutaba de la lectura de un agradable libro y el buen tiempo que estaban a mi favor, recibo desde mi interior una voz que me dijo tienes que llamar a Sarah, ahora es el momento, y sentí como me pararon de la silla y llevaron donde estaba mi teléfono y llamé a mi amiga.

Nos saludamos y le pregunté como estaba, que le habían dicho los médicos, al principio de la conversación aparentemente todo estaba bien, pero al correr los minutos a Sarah no le salían las palabras con facilidad.

Comenzó a mezclar los idiomas que ella sabe, trataba de decir cosas pero llegó un momento donde no podía hablar más, yo le hizo preguntas para contestar solamente sí o no, y dijo que sentía la lengua pesada. Ella estaba sola y dice que va a dormir un rato y le dije «está bien».

Al terminar de hablar me quedé con el teléfono en la mano, lo miro y me digo; pero ella no se puede ir a dormir, está sola.

La volví a llamar y como vivimos cerca le digo ve a la puerta y déjala abierta que yo ya voy en camino, ella con su voz dulce me contesta: está bien.

Me puse como pude los zapatos y en compañía de mi esposo a quien le pedí apoyo porque sabía que Sarah no estaba bien. En el camino me comuniqué con el esposo de mi amiga y le conté lo sucedido.

Al llegar a su casa estaba esperándonos en su sofá, no estaba bien, llamamos a la ambulancia y en menos de lo que canta un gallo estaba auxiliándola en casa, le hicieron su chequeo y deciden llevársela al hospital.

En mi mente solo pasó la idea que serian solo unos días, esos días se han convertido en semanas y si sólo Dios permite un milagro se salvará .Hoy vive sus últimos días, horas, semanas nadie sabe cuando está destinado el cambio para ella.

Hoy disfruta de la compañía de sus seres queridos, del amor y cariño que sembró en sus amistades.

Escribo esta historia real, porque nuestra intuición si existe, vive dentro de cada uno de nosotros, sólo porque andas tan pendiente del mundo exterior te olvidas de alimentar y escuchar esa voz que si habla y nos alerta de cosas, solo hay que estar en armonía con tu esencia para que esto suceda y cuando esa voz interna te hable, escúchale, confía y actúa en base a lo que ella te dice o manifiesta.

Yo solo fui un instrumento para llevar a Sarah al hospital, quizás si no la hubiese escuchado hoy no estuviese con nosotros y sus familiares no hubiesen podido disfrutar de sus últimos días.

¿Alguna vez te ha pasado algo así? ¿Qué tan conectado estás contigo misma? Tu intuición vive dentro de ti, si yo pude escucharla, recuerda que ¡TÚ YA PUEDES LOGRARLO!